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La Coctelera

Llegaste, tú, también

y la vida se volvió otra cosa

17 Agosto 2008

ya no hay amor

Me rebullo entre las sábanas tratando de encajar mi cuerpo en el colchón. Oigo tus pasos en el rellano, el tintineo de tus llaves, el chasquido del resbalón de la puerta y tu caminar por el zaguán. Llegas. ¿Cuánto tiempo hace que tú y yo no hablamos? ¿Cuánto tiempo ha que no me preguntas cómo estoy? ¿Cuánto ha pasado desde la última vez que te pregunté cómo estás? Quizás es porque tan sólo estamos, a secas, sin adverbio que lo defina. Tu espalda contra la mia por las noches en la cama. Y nada más. Algún ronquido tuyo. Algún suspiro mío. La desesperanza. Ya no hay amor, ya no hay pasión Hay listas de la compra, recibos por pagar, ropa tendida (parece que va a llover) . Y el silencio. El silencio sólo roto por el tictac del reloj que te amanecerá a las 7:00, que me dormirá a mi a las ocho, cuando otra vez oiga tu caminar por el zaguán, el resbalón de la puerta, el tintineo de tus llaves y tus pasos en el rellano .Te marchas.

Tags: maligno

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Me celebro y me canto a mí mismo. Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también. Vago... e invito a vagar a mi alma. Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra para ver cómo crece la hierba del estío. Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí, de esta tierra y de estos vientos. Me engendraron padres que nacieron aquí, de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí, de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también. Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta. Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy y no terminaré mi canto hasta que muera. Que se callen ahora las escuelas y los credos. Atrás. A su sitio. Sé cuál es su misión y no la olvidaré; que nadie la olvide. Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal, dejo hablar a todos sin restricción, y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada. Walt Whitman
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